En la antigüedad existió una institución que castigaba, entre otras cosas, la herejía. Su nombre: La Santa Inquisición.
En aquel entonces las cosas funcionaban así:
Alguien, supongamos un próspero campesino del norte de Italia, tenía celos de que el huerto de su vecino produjera más que el suyo, por lo que sospechaba que algo así solo habría sido posible si su vecino, o hubiera vendido su alma a Satán o estuviera practicando algún ritual diabólico para conseguir su abundante cosecha.
Con ésta convicción el prospero campesino acudía a la institución antes citada a ‘chivarse’ del vecino, lo que traía como resultado un severo castigo al impío. Ésta denuncia podía ser anónima.
Ahora situémonos en nuestros días e imaginemos que ese próspero campesino puede ser cualquiera de vosotros, un bloguero preocupado por tanta porquería existente en La Coctelera, y que el vecino satánico no es otro que alguien con un estilo tan cutre y deplorable como digamos... Ramsés o LOOSERodelalba por dar un ejemplo, y que la institución lleva por nombre Pelagambas y su castigo no es otro que dedicarle algún post tan sanguinario que se sienta arrepentido de la basura de blog que Dios le ha dado y que tan pésimamente lleva.
Así que la aquelarre comienza y esperamos vuestros chivatazos para seguir cortando cabezas.

pelagambas@gmail.com

- La Gamba y el Gambón -